La Opinión de Murcia, 25 de septiembre de 2025
Está asentada la creencia de que el pobre lo es porque no se ha esforzado lo suficiente. Además de malvivir, las personas en esta situación soportan las miradas la indiferencia, si no el desprecio, de buena parte de los ciudadanos, sus vecinos. Es aporofobia y la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) celebra un simposio para entender este fenómeno y proponer soluciones. Sus asistentes pudieron escuchar ayer a Olivier De Schutter, relator especial de la ONU sobre la extrema pobreza, con quien habló La Opinión.
La aporofobia no es un concepto que conozca todo el mundo. ¿Cómo lo definiría?
Cuando preguntas a personas en situación de pobreza cómo es su vida, suelen hablar de falta de ingresos, de privación material o de empleos precarios. Pero también cuentan algo muy importante: los estereotipos negativos que sufren, la humillación diaria, la discriminación por el simple hecho de estar viviendo en la pobreza. Cuando no hablas con el acento ‘correcto’, cuando no tienes los códigos culturales adecuados, cuando vistes mal o has perdido los dientes, eres objeto de discriminación.
¿En qué se traduce?
Tiene múltiples impactos. Hay quienes no pueden alquilar una vivienda porque los caseros temen que no pagarán al depender de ayudas sociales; otras personas renuncian a solicitar prestaciones porque sienten vergüenza, como ocurre en España con el ingreso mínimo vital.