La Vanguardia, 15 de marzo 2025
Estados Unidos está dando la espalda a la cooperación internacional a una velocidad de vértigo. Desde su llegada al poder el 20 de enero de 2025, la nueva administración ha tardado menos de dos meses en causar estragos en la comunidad internacional del desarrollo y en su labor de salvar vidas.
El recorte de un día para otro de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la congelación de la ayuda a las agencias de las Naciones Unidas ya están causando un sufrimiento totalmente evitable y costarán vidas en todo el Sur Global. Como lamentaron recientemente más de 60 expertos de la ONU, estas decisiones regresivas sobre la ayuda al desarrollo exterior tienen graves repercusiones en el mundo real para cientos de millones de personas, la mayoría de las cuales viven en la pobreza.
La velocidad a la que EE.UU. ha recortado la ayuda internacional es escandalosa, pero esta preocupante tendencia puede observarse en otros lugares. Entre 1990 y 2022, la parte de la ayuda de la Comisión Europea destinada a los “países menos adelantados” disminuyó del 52% al 19% y, en su lugar. el bloque dio prioridad a las inversiones “de importancia estratégica”, es decir, las que facilitan el acceso a minerales críticos. Alemania recortó 2.700 millones de euros de su presupuesto de desarrollo exterior en 2023-24. Francia, que había venido aumentando regularmente su presupuesto de ayuda y se había fijado el objetivo de alcanzar el 0,7% de su renta nacional bruta en ayuda oficial al desarrollo (AOD) para 2025, ha pospuesto este objetivo y en su lugar ha disminuido la AOD en 742 millones de euros en 2024, y con un nuevo recorte de más de 2.000 millones de euros en 2025.
El Reino Unido anunció recientemente recortes en su presupuesto de desarrollo del 0,5% del PIB al 0,3% (el nivel más bajo en décadas) para aumentar su presupuesto de defensa, un triste reflejo de nuestros tiempos.
En medio del caos, los preparativos para la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FpD4), una cumbre de la ONU que se celebrará en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio y en la que los gobiernos acordarán cómo financiar el desarrollo sostenible, han cobrado una nueva urgencia. Cuando EE.UU. abandona su papel de líder mundial del desarrollo y otros países se repliegan, la FpD4 llega en un momento crítico. Sin compromisos firmes con un modelo alternativo basado en nuevas formas de financiar el desarrollo, la lucha mundial contra la pobreza corre el riesgo de retroceder décadas.